mayo 19, 2026

PC MIDI Center: libros, catálogos y más recuerdos de la mano de Guillermo Rodríguez

9 minutos de lectura

Entrevista: Luis Mojoli

Paso a paso, peldaño a peldaño, PC MIDI Center se erigió como un referente de tecnología aplicada al campo musical. Desde su inicios a principios de los noventa, el negocio impulsado por Guillermo Rodríguez fue por un lado ofreciendo productos y por el otro lado brindando herramientas de formación (libros, catálogos y hasta clases téóricas) que, por aquellos años, arrojaron más luz sobre la tecnología MIDI, controladores y más.

Aquí, su fundador nos rememora todo lo concerniente a los viejos libros, catálogos y softwares de aquella época en la que quizás el término «memoria RAM» no era tan habitual para todas y todos:

¿Cómo implementaron la formación a través de los catálogos?
Lo que pasó fue que, al principio de todo, desde antes de abrir el primer local, había una chica con la que yo estaba pareja que estudiaba Sociología. La acompañaba a repasar, y una de esas veces en la que estaba repasando me llamó la atención una materia en la que se mencionaba el tema del marketing a través del correo. La única forma de publicidad que yo tenía, después del boca a boca, era la lista de teléfonos. Ahí, en ese apunte que ella estaba estudiando, se hablaba de que estaba en boga y resultando muy exitoso el marketing de envío de catálogos a domicilio. Estamos hablando de 1989 o 1990. Entonces se me ocurrió la idea de pedirles a lo que ya tenía anotados en mi lista, su dirección y enviarles las novedades.

¿Ya eran clientes de PC MIDI?
O me habían comprado algo alguna vez, ya sea un módulo de sonido o sintetizador, o tenían computadora y me habían adquirido alguna interfaz MIDI. El que no era usuario de computadoras seguramente pronto lo iba a ser, porque si había sido cliente nuestro de algún producto era de algo que tenía MIDI. Las interfaces MIDI para PC eran el producto estrella.

Así que tomaste las direcciones de esos clientes.
Sí, las escribimos a máquina e imprimíamos las hojas y después sacábamos fotocopia.

¿Recordás ese primer catálogo? ¿Qué es lo que vendían en ese momento?

Empezamos vendiendo interfaces MIDI Music Quest: éstas tenían una entrada y salida MIDI que conectabas a un teclado y eso era una plaqueta que iba adentro de una computadora. Ese fue el producto estrella. Cada vez que venía alguien le pedíamos los datos básicos para agregarlos a nuestra lista de correo. Los catálogos comenzaron a salir una vez por mes: al principio se mandaron 50, 100, hasta llegar a los 22 mil catálogos prácticamente.

Veamos los catálogos.
Había algunos de 14 o 15 páginas, como uno de septiembre de 1992… Se enseñaba a componer, grabar, escribir, editar, tocar, todas cosas que permitían hacer los primeros software de música. Nosotros vendíamos el hardware, las placas de sonido. También incluían una parte didáctica para que pudieras aprender y se explicaba un poco la historia de las diferentes plaquetas e interfaces de sonido. También se vendían algunas cosas usadas.

El logo de PC MIDI merece un párrafo aparte.
Sí, fue evolucionando con el tiempo. Al principio estuvo inspirado en la creación que había sucedido en esos años. Si bien el MIDI es del año ochenta y pico, a fines de esa década se hizo un avance sobre eso que se llamó General MIDI, que consistió en ponerle un número a cada instrumento distinto. Se hizo para que, si uno tenía una pista MIDI, poder pasarla a otro instrumento y que sonaran los mismos sonidos. Eso tenía un logo que estuvo inspirado en el logo de General MIDI System. Después se dio una especie de identificación, porque el logo de PC MIDI Center era parecido al de General MIDI System.

¿Por cuánto tiempo publicaron los catálogos?
Unos doce años. Llegamos a mandar más de 22 mil catálogos: había que imprimir etiquetas, ponérselas, era un trabajo titánico. Había que hacerlo rápido para que el catálogo no perdiera vigencia.

¿Cómo fueron lanzando el contenido? ¿Cómo fue evolucionando eso?

Siempre hubo mucha comunicación con los clientes y usuarios. Conocíamos bien qué es lo que estaban buscando y hacia dónde apuntaba el mercado. Incluso en el software de gestión que hicimos había una parte al principio en la cuál dejábamos registrado qué aparato tenía el cliente. Así podíamos ver qué soluciones ofrecerles. En un principio los aparatos tenían entrada y salida MIDI, pero muy pocos sabían utilizarlos. La gente no sabía lo que podía hacerse a través del MIDI. Uno se enteraba que de diez personas que tenían el equipo, ocho no utilizaban el MIDI. Había conocimiento que también era aportado por parte de los proveedores.

¿Cuándo fue el momento en el que el MIDI evolucionó de ser utilizado por pocos usuarios a músicos profesionales a nivel masivo?

Siempre el público fue muy heterogéneo: tenías personas que venían de la computación o de la informática, que capaz eran programadores. Hablar a principios de los noventa de alguien que programara, era como hablar de alguien friki. A algunos de ellos les gustaba la música, así que eran aficionados que querían saber más. Eran tipo de más de treinta. Y después estaban los que venían del palo de la música que ya eran músicos profesionales. O también venían técnicos e ingenieros de sonido de estudios de grabación. Lo más difícil era cuando venía un músico y no tenía conocimientos de computación, era difícil explicarles. Pero si venían al negocio, es porque quería aggionarse a la tecnología. Pero es importante remarcar que no todo el mundo tenía una computadora. Y además las marcas no trabajaban muchas cosas MIDI. Había compañías que no tenían mucha idea.
(Aquí Guillermo encuentra un catálogo viejo del año 98 y comenta que ya había un boom entre los músicos en esa época).

También en los catálogos se anunciaban clases abiertas y gratuitas.
Sí, teníamos clases con profesores y por ejemplo un pianista clásico que dictaba clases, en una pequeña aula. Siempre supimos que para poder comercializar estos productos el requisito era que las personas estuvieran “MIDI alfabetizadas” (risas). Había mucha pasión y nosotros estábamos convencidos de que eran muy eficaces los productos que vendíamos. Con muy poco dinero, podías hacer cosas que en la era analógica eran imposibles o carísimas.

Al popularizarse el producto también se amplió la oferta, ¿no?
Sí, mirá este otro catálogo. (Lo exhibe). Aquí ya se vendían cables MIDI, cables de audio, teníamos una parte de software, libros MIDI en castellano. Los catálogos de PC MIDI llegaron a Cuba incluso: cuando vino Silvio Rodríguez a tocar, vinieron los músicos al local con el catálogo, de parte otro músico que estaba en Cuba, queriendo comprar una placa de sonido.

¿Cuál es la placa que marcó una época en cuanto a su sonido?
Turtle Beach fue una de las pioneras, junto a FIJI, Project Studio y otras. Fueron placas que tenían un sinte General MIDI donde podías obtener sonidos y tenía una calidad de grabación excelente.

Volviendo al logo de PC MIDI, en el año 1994 implementan un cambio.

Sí, le ponemos una bajada que dice “vanguardia en tecnología musical”. Luego empezamos a mezclar la parte de los productos con un contenido educativo y explicativo.

Los catálogos ayudaron a que se haga conocida la empresa. ¿Con los libros fue el mismo enfoque?
La idea de los libros fue que, cuanto mejor informados estuvieran los músicos y los clientes, más iban a querer comprar. Así que de ahí surgió la idea de dar algunas clases: confieso que siempre la venta de productos fue lo nuestro, no de servicios. Los libros no daban un rédito económico en sí, pero sí pasaba que cuando las personas leían nuestros libros, luego querían comprar más cosas. Se generaba una necesidad a partir de la lectura.

¿Cuántos libros editó PC MIDI Center?
Habría que contarlos, pero fueron menos de cincuenta y más de diez. Las publicaciones iban saliendo depende a cómo estaba el mercado y cómo estábamos nosotros en cuanto a condiciones para hacerlo. Inicialmente editamos un diccionario MIDI, un compendio de términos alusivos al MIDI y también de lo que serían nuevos términos tecnológicos de esa épica. Palabras que se hicieron después muy populares, como Random Access. O el término simple de RAM. Hoy todo el mundo sabe qué es una memoria RAM, pero en aquel tiempo no era tan común. Hubo varias ediciones: Glosario MIDI, Diccionario MIDI y otras.

¿Qué hicieron luego?
En la década del 2000 encaramos una serie de libros con un concepto más didáctico para que el lenguaje fuera más claro. Para la divulgación tecnológica hacían falta términos más sencillos. Hicimos libros como Sonar desde cero,
Reason desde cero y otros. Te hago una observación.

Cómo no.
Antes de la serie Desde cero, tuvimos otra serie dedicada al software, realizada por Pablo Marfil, que se llamaba Fácil. Hicimos Cubase Fácil, Encore Fácil, SAW Fácil, Sound Forge Fácil y más.

¿Cuántos libros se editaron de la serie Desde Cero?
Unos cinco o seis.

¿Cómo surgió la serie Grabando en Casa?
Empezamos a hacer notas de divulgación tecnológica, siempre con el concepto de que, cuanto más conozca el cliente, más productos se iban a vender. Así escribí notas en Recorplay y otras revistas. Antes el músico grababa su ensayo en un casette y si quería grabar profesionalmente tenía que ir a un estudio. Con las computadoras, se pudo generar algo grabado en casa de buena calidad. El concepto de la serie “Grabando en Casa” radicó en el hecho de cómo hacer tu estudio de grabación en tu hogar. En ese momento las personas no sabían bien qué cosas necesitaban y nosotros brindamos un poco de luz al respecto: necesitabas la computadora, la interfaz de audio, los monitores, el micrófono y el controlador MIDI. El libro daba herramientas sobre qué características tenían que tener esos elementos.

Después hicieron una segunda versión de Grabando en Casa, ¿no?
Sí, tiene más notas y tiene la colaboración de Pablo González Liro. Él le dio un marco teórico llevándolo a un plano más simple.

¿Y después lanzaron algo más?
No, porque las revistas fueron desapareciendo. Uno de los libros lo presenté en Muestra Música, incluso. Grabando en Casa siguió vigente, pero el resto de los otros libros iban quedando viejos en relación a lo que iba surgiendo.

¿Cómo está hoy PC MIDI? ¿Cuáles son los productos que están a la venta?
Actualmente somos los distribuidores de Arturia y Midiplus en Argentina. Ambas son diferentes marcas, conceptos y productos. Arturia es una empresa francesa que tenía la visión de tener instrumentos reales en software. Nosotros al principio no distribuíamos sus productos, porque nadie pagaba 500 dólares después de la crisis del 2001 por un buen sonido. ¿Por qué la gente quiere tanto a los controladores MIDI? Porque son instrumentos musicales de un precio muy accesible y con la facilidad de uso que quiere un músico. Con PC MIDI Center somos los más grandes distribuidores de Arturia en Latinoamérica.

Contame sobre los productos Midiplus. ¿Qué podés decir de ellos?
Están basados en todo lo que es controlador MIDI y segundo, están basados en una opción de bajo costo y buen producto. El touch de las teclas de Midiplus es distinto al de otras marcas. La gente se confunde, pensando que Midiplus fue desarrollado por PC MIDI, pero no es así. Coincidió su desarrollo con el nuestro aquí en Argentina.

¿Qué diferencias establecés entre Arturia y Midiplus?
Midiplus está hecho para un usuario que tiene un poco más de habilidades técnicas y más conocimiento. En cambio, Arturia se enfoca en consumidores. Si bien es más caro, tiene un montón de softwares. Mientras que Midiplus se dedica a los controladores.

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