Pablo Sbaraglia: “Fue sumamente emocionante ver al Indio cantar canciones nuevas”
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Archivo histórico de Revista Recorplay, por Luis Mojoli.
Tras la partida física de Carlos Alberto Solari, el archivo de Revista Recorplay se transforma en una ventana privilegiada para recorrer distintas etapas de su obra. Esta entrevista fue realizada durante el ciclo de conciertos por streaming de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, una experiencia inédita que permitió mantener vivo el vínculo con el público en tiempos de pandemia. En aquella conversación, el tecladista, compositor y productor Pablo Sbaraglia repasó cómo fue adaptarse a tocar sin público, la dinámica de los shows con el Indio participando desde las pantallas, el trabajo creativo detrás de nuevas canciones y los recuerdos de sus primeros encuentros con quien fuera una de las figuras más influyentes de la música argentina. Entre los muchos momentos destacados de la charla, uno adquiere hoy un significado especial: el recuerdo de la sesión en la que vio al Indio grabar las voces de “Encuentro con un ángel amateur” y “Rezando solo”.

Junto al INDIO en estudio.
“Fue sumamente emocionante verlo cantar nuevas canciones”, recordaba Sbaraglia.
Compartimos esta entrevista como parte del archivo histórico de Revista Recorplay y como homenaje a una obra que sigue acompañando a varias generaciones.
¿Cómo se adaptó Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado al desafío de tocar sin público y sin la presencia física del Indio?
Tocar sin gente y sin el Indio fueron dos dificultades a sobrellevar. Lo de presentarnos sin él fue algo que empezamos a experimentar antes de la pandemia con los tres shows que hicimos en el Estadio Malvinas Argentinas.Por otro lado, fue raro adaptarse a tocar sin gente. El primer streaming que realizamos resultó algo extraño. En la previa estuvimos charlando e hicimos hincapié en tratar de disfrutar la experiencia desde el lugar que nos tocaba, manteniendo la concentración debido a que no había público. No teníamos experiencia en eso y había que tocar súper bien. En ese streaming, y más en el segundo, tratamos de aprovechar el formato mostrando imágenes que habitualmente no se ven, contando aspectos de la puesta en escena, la iluminación y el trabajo de cámaras. La idea fue utilizar esos elementos para aportar a la sensación que cada canción ya ofrece por sí misma.
¿Cómo decidieron quién cantaría cada canción dentro de Los Fundamentalistas?
En un principio cada uno propuso qué cosas le gustaría cantar. A partir de ahí se armó un esquema para ver a quién le quedaban mejor las tonalidades y tesituras. Siempre hay canciones con las que te identificás más que con otras, así que las fuimos repartiendo de esa manera. En los últimos streamings, que fueron más conceptuales y tenían un guión previamente pensado, Gaspar Benegas y yo fuimos definiendo el repertorio y luego se lo propusimos al resto de la banda. También me fui ocupando bastante del orden de las canciones. Es algo que siempre me gustó hacer. Suelo cerrar el concepto general de las listas y luego eso se envía a las demás áreas de trabajo, como iluminación y puesta en escena.

La base de Los Fundamentalistas: Gaspar, Baltasar y Pablo.
¿Qué sensaciones te generó compartir escenario con el Indio a través de las pantallas y cómo cambió esa dinámica respecto de los conciertos presenciales?
De algún modo ya nos acostumbramos a tocar sin el Indio y con él desde una pantalla porque ya habíamos realizado varios conciertos de esa manera. Al principio fue raro, pero no malo. Era hasta simpático darse vuelta y verlo aparecer en las pantallas, aunque siempre extrañando muchísimo su presencia. No reviste una dificultad técnica demasiado grande, pero sí cambia la energía. Cuando tocamos con él de manera presencial nos levanta y nos empuja muchísimo desde el escenario.
¿Cómo fue el proceso creativo junto al Indio para dar forma a “Encuentro con un ángel amateur” y “Rezando solo”, y qué significó verlo interpretar material nuevo?
Inicialmente grabamos esas canciones en el estudio. Todo partió de una selección de cuatro canciones que hizo Gaspar Benegas. Él y yo comenzamos a preproducirlas y luego fuimos enviándole material al Indio para que hiciera devoluciones y correcciones. Cuando las versiones ya estaban encaminadas fuimos a su estudio para que grabara las voces de “Encuentro con un ángel amateur” y “Rezando solo”. Las otras dos canciones quedaron por el momento en espera. Esa sesión fue muy linda. Fue sumamente emocionante verlo cantar nuevas canciones. Son dos temazos. Después la banda tuvo que ensayarlas para el vivo, pero ya sobre la base de los arreglos terminados y con la producción definida.

Trabajando en estudio Los Fundamentalistas.
¿Por qué eligieron Villa Epecuén para realizar “A los Pájaros”?
Ya habían pasado varios meses desde el último streaming y teníamos ganas de mostrar estas canciones nuevas que veníamos trabajando. Además queríamos incluir el material de los Demos RCA de 1982. Con esos dos pilares empezamos a construir el concierto. Respecto a Epecuén, queríamos hacer algo diferente. En un momento se habló de una terraza, pero recordé unas fotografías que el Indio había tomado allí y todos coincidimos en que era el lugar ideal.

El Vivo de Los Fundamentalistas.
¿Cómo recibió el Indio la propuesta?
Cuando fuimos a contarle que queríamos hacer un nuevo streaming, se nos adelantó y dijo: “¿Por qué no lo hacen en Epecuén?”. Esa coincidencia fue muy linda. Ya no hubo más dudas. Es un lugar impactante, con una carga simbólica enorme. Además reflejaba muy bien la sensación de desolación y soledad que atravesaba la sociedad durante la pandemia.
¿Cómo fue tu llegada a Los Fundamentalistas y qué recordás de tu primer encuentro con el Indio Solari?
Yo estaba viviendo en Madrid cuando Eduardo Herrera me propuso para entrar a la banda. Volví a Buenos Aires y empecé a trabajar en Luzbola. Recuerdo haber pasado todo un día esperando que apareciera el Indio. Estaba muy nervioso. Pero no llegó. Al día siguiente escuché abrirse una puerta y lo vi entrar. Se acercó, me miró a los ojos y me dijo: “Hola Pablito, ¿qué tal? ¿Cómo fue el vuelo?”. Después nos fuimos a una habitación contigua y estuvimos conversando durante dos horas. Ahí rompió el hielo de una manera muy cálida y me hizo sentir cómodo desde el primer momento. Fue un encuentro hermoso.
Después de tantos años compartiendo escenarios con el Indio, ¿qué conciertos quedaron grabados para siempre en tu memoria?
Muchos, pero el primero en La Plata, en 2005, fue especial. Representó la concreción de un sueño. Después de haber sido fanático de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, subirme a un escenario junto al Indio para tocar esas canciones fue algo muy emocionante. Sentí una enorme realización personal y profesional.
Como tecladista y productor, ¿qué lugar ocupa la experimentación sonora en tu trabajo?
Desde chico me interesaron mucho los sintetizadores y la posibilidad de crear sonidos que no remitieran necesariamente a instrumentos reales. Pasaba horas programando timbres, jugando con filtros y explorando nuevas texturas. Después atravesé una etapa más ligada a sonidos clásicos como el piano o el órgano, pero actualmente estoy retomando ese interés por la síntesis y la experimentación.

Pablo y la guitarra , su otra parte importante.
¿Cómo está compuesto tu set de teclados?
Uso un Roland RD-600 para pianos y cuerdas, un Korg CX-3 para órganos y un MicroKorg XL para sintetizadores. Además utilizo una computadora para disparar samplers y otros sonidos específicos. Generalmente trabajo con cuatro fuentes principales: piano, órgano, sintetizadores y computadora.
Además de los teclados, también tocás la guitarra. ¿Desde dónde suele surgir la composición?
No tengo una regla fija. Algunas canciones nacen en el piano y otras en la guitarra. Últimamente estoy trabajando mucho sobre ideas, timbres y ritmos antes de tener la canción terminada. Es una forma de composición que no había explorado tanto y que me resulta muy estimulante.
Mirando hacia atrás, ¿qué lugar ocupa hoy el Indio dentro de tu vida musical?
El Indio fue y sigue siendo una referencia enorme. Más allá de la admiración que sentía como seguidor de Los Redondos, tuve la oportunidad de conocerlo desde adentro del trabajo artístico, compartir escenarios, grabaciones, conversaciones y procesos creativos. Es una figura irrepetible de la cultura argentina y alguien que siempre impulsó a quienes trabajamos con él a buscar nuestra mejor versión artística.
