julio 16, 2026

Héctor Starc: “Yo no soy un coleccionista, soy un tipo al que le gustan los instrumentos”

4 minutos de lectura

Por Luis E. Mojoli

Entrar a la casa de Héctor Starc es atravesar más de medio siglo de historia del rock argentino. Guitarras, bajos, órganos, amplificadores, fotografías y documentos ocupan cada rincón de un espacio donde los instrumentos dejaron de ser simples herramientas de trabajo para convertirse en testigos de una época.Fundador de Aquelarre y protagonista del nacimiento del rock nacional, Starc fue reuniendo durante décadas piezas que pasaron por manos de músicos fundamentales. Sin embargo, rechaza una definición que parecería natural.

Vos decís que no sos un coleccionista. ¿Cuál es la diferencia?

Yo no soy un coleccionista. Soy un tipo al que le gustan los instrumentos. El coleccionista es un enfermo (risas). Tengo muchos amigos que son coleccionistas y algunos ni siquiera tocan. Buscan que al instrumento no le falte un tornillo. Yo no soy así. A mí me gusta tocarlos, conocer su historia.

El sonido que cambió una vida

¿Cómo empezó esa pasión por los instrumentos?

Cuando tenía cinco años escuché por primera vez una guitarra eléctrica. Vivíamos en Pergamino, durante la Revolución del ’55. Mis padres estaban enfermos y en un momento sonó un solo de guitarra por la radio. Quedé pegado para siempre. A los catorce años ya no quería saber nada con la guitarra española; quería tocar una eléctrica. Mi primera guitarra fue una Sinfonía. Era bastante mala, pero era la que todos queríamos tener para empezar. Todavía conservo la factura de compra. Mi mamá la pagó el 5 de septiembre de 1964. Años después conseguí otra igual para volver a tener ese recuerdo.

Las guitarras Repiso

En esos primeros años también aparecieron las guitarras Repiso…

Claro. En esa época casi no había guitarras eléctricas en Argentina. Había un constructor que se llamaba Repiso y hacía instrumentos. Los tres integrantes de Almendra y yo mandamos a hacer nuestras guitarras más o menos al mismo tiempo. Tener una Repiso era un orgullo. Hay fotos mías donde casi el protagonista no soy yo, sino el clavijero de la guitarra.

El bajo que pasó por cuatro bandas fundamentales.

Al recorrer la colección, Starc se detiene frente a uno de los instrumentos más valiosos, no por su precio sino por la historia que guarda. Ese bajo era de Emilio Del Guercio. Cuando Emilio pudo comprarse un Fender quedó libre. Entonces vino David Lebón y me dijo: “Prestámelo, que vamos a hacer un grupo con Pappo”. Después apareció Bocón Frascino y me pidió el mismo bajo para tocar con Luis Alberto Spinetta. Ese mismo instrumento pasó por Almendra, Aquelarre, Pappo’s Blues y Pescado Rabioso.

El órgano con el que empezó todo

Entre las piezas más importantes también aparece un órgano Farfisa. No era de Los Gatos. Era del estudio TNT. Un día fui a trabajar ahí y estaba tirado porque ya nadie lo usaba. Empecé a averiguar y me dijeron que con ese órgano se habían grabado los demos de Los Gatos. Después lo confirmé con Ciro Fogliatta. Es uno de esos instrumentos que cuentan la historia del rock argentino. Ese Farfisa conserva un enorme valor histórico porque está asociado a las primeras grabaciones realizadas en TNT, uno de los estudios fundamentales de los comienzos del rock nacional.

Más que una colección

¿Cómo fueron llegando todos estos instrumentos?

Yo los busco. Si vos me dejás entrar a tu casa voy a revisar todo (risas). No para llevarme nada, sino porque siempre puede aparecer un instrumento con historia. Con el paso del tiempo la colección fue creciendo de manera natural. Guitarras, órganos Hammond, amplificadores, pianos eléctricos, Leslie y equipos que utilizaron artistas nacionales e internacionales fueron encontrando lugar junto a recuerdos de su propia carrera. Uno de esos equipos es un Leslie que durante años formó parte de su empresa de sonido. Lo usábamos para alquiler. Lo tocaron Focus, Steve Winwood y Deep Purple. Después compramos otro modelo para transportarlo mejor. Son equipos de los años cuarenta y generan ese sonido giratorio tan característico.

La exposición que volvió a reunir a Aquelarre

En 1996 Starc participó de la histórica muestra “30 años del Rock”, donde aportó parte de su colección. Llevé guitarras mías y otras que me prestaron amigos. Como exposición fue un fracaso porque fue muy poca gente. Pero tuvo algo maravilloso: ahí nos juntamos a tocar con Aquelarre para divertirnos… y de ese encuentro salió la reunión de la banda.

Pappo y Spinetta

Al final de la charla le pedimos que definiera a dos músicos fundamentales que conoció de cerca. Lo que tenían en común era la honestidad. Ninguno siguió una moda. Sobre Pappo no duda. Fue el mejor guitarrista de blues que tuvo la Argentina. Para tocar blues no hace falta técnica; hace falta sentimiento. Y él tenía eso. Cuando habla de Luis Alberto Spinetta su admiración también resulta evidente. Luis era un verdadero creador. Sin saber teoría musical manejaba armonías increíbles. Para mí es uno de los mejores compositores del mundo.Y recuerda que el primer encuentro ocurrió cuando ambos eran apenas unos adolescentes. Nos conocimos esperando que Repiso terminara nuestras guitarras. Ahí empezó todo.

Al despedirse vuelve a mirar los instrumentos que lo rodean. No habla de precios ni de rarezas. Habla de personas, de canciones y de momentos irrepetibles. Quizás por eso insiste en que no es un coleccionista. Porque, más que reunir guitarras o amplificadores, durante más de cincuenta años fue preservando una parte de la memoria material del rock argentino.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Copyright © Todos los derechos reservados. | Luis Eduardo Mojoli.