Fernando Kabusacki: «De Robert Fripp y de Charly García aprendí que hay que ser genuinos»
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Foto: Marcelo Carroll
Entrevista: Hernán Osuna
Fernando Kabusacki es un todoterreno y trotamundos. Guitarrista reconocido en Argentina y en otros países, miembro de la famosa The League Of Crafty Guitarists junto al reconocido Robert Fripp (King Crimson, Yes y un largo etcétera), es además quien grabó ‘La Lógica del Escorpión’, el último álbum de Charly García.
Hablando de García, Kabusacki además forma parte del grupo Los Instrumentales de Charly, un combo que recorre temas no tan conocidos de la obra de García, revalorizándolos y dándoles un sello distintivo. Fernando además es compositor de soundtracks para películas y una figura de peso en Japón, país en el que grabó junto a Shinkuro Matsuura el LP ‘Kabusacki & Matsura Electric Duo’, en vivo en Osaka (2023).
Antes de su viaje a USA, donde tocará con Exposure, una banda formada para revisitar el disco ‘Exposure’ de Robert Fripp, Kabusacki dialogó con Recorplay Música:
Contame cómo surge el grupo Los Instrumentales de Charly.
Los Instrumentales de Charly es una banda que armamos inicialmente con Matías Mango (piano y teclados) y Fernando Samalea (batería) y luego se sumaron Paco Arancibia (bajo), Bruno Malinverni (teclados) y Uma Kabusacki en voces. Reparamos en el hecho de que hay música de Charly que es maravillosa y que no fue casi nunca tocada y mucho menos tocada ahora en vivo. Hay grupos que interpretan la música de Charly García, pero casi nadie aborda este material que nos parece tan rico musicalmente. Eso es algo que le planteamos a Charly el año pasado antes de arrancar con esto.
¿Cómo seleccionaron ese material? ¿Qué cosas fuiste descubriendo a la hora de abordar esas canciones?
El que hace la selección de las músicas es Matías Mango, nuestro director musical. A veces yo también sugiero o Fernando Samalea lo hace. Pero es Matías más que nada quien se encarga de ver los arreglos. Tiene un oído increíble, conoce muy bien la obra de Charly y es la persona más idónea para tocar esto en Argentina hoy: lo mismo pasa con Fernando Samalea como baterista.
Grabaste el último disco de Charly García, ‘La Lógica del Escorpión’. Sé que hiciste el registro de casi todas las guitarras, salvo algunas que grabó David Lebón. ¿Cómo fue esa grabación?
Charly ya tenía armadas desde la pandemia algunas cosas con el Ipad. Después empezaron a ir al estudio con Matías Sznaider, que es un ingeniero maravilloso. Luego comenzamos a ir dos o tres veces por semana y siempre fueron encuentros muy de amigos. No podría decir que fue un laburo. Sí, nos juntamos y grabábamos obviamente, pero fue algo muy ameno.
Imagino que a través de la interacción entre ustedes luego iba surgiendo la parte musical.
Sí, fue todo muy chiquito siempre, porque estábamos Charly, su asistente, y Matías, que grabó y mezcló el disco. Por ahí venía Samalea y algunas veces vino Rosario Ortega y nada más. Salvo alguna sesión que se hizo con David Lebón o Pedro Aznar, la verdad es que éramos pocos allí. Charly no tenía muchas ganas de que hubiera gente dando vueltas. Nos juntábamos casi a tomar el té, era muy íntimo todo.
¿Qué guitarras utilizaste para ese registro?
Desde 1989 utilizo la New Standard Tuning, que es una afinación que se le ocurrió a Robert Fripp. Es la afinación con la que aprendí a tocar con él y la que uso desde entonces. En casi todo el disco utilicé esa afinación, salvo en un par de temas en los que toqué la guitarra acústica, como por ejemplo “Watching The Wheels”, que requerían una guitarra acústica tradicional. Utilicé una Taylor que me facilitó Matías. En el resto de los temas usé la New Standard Tuning y las guitarras fueron mis Tokai Les Paul Blue, una Gold Top y otra tipo Les Paul Special.
¿Pedales?
Usé muy pocos pedales, porque a Charly no le gustan mucho los pedales: le gusta que las guitarras sean directas. Usé un ProCo RAT, que tengo original de los años 80: es versátil y tiene una distorsión muy linda y cálida. También utilicé un overdrive japonés llamado Shigemori, modelo Ruby Stone. Es un pedal muy boutique y lindo hecho en Japón. Casi no utilicé delays ni reverbs. Con respecto a amplificadores, toqué siempre por línea al sistema del estudio. No hubo paredes de Marshall ni nada. Matías les sacó un sonido maravilloso a las guitarras. Su trabajo fue excelente, muy dedicado y con una buena onda increíble. Tanto él como el asistente de Charly fueron muy amorosos.
Una gran experiencia.
Totalmente. Y dejame remarcar que Charly es muy minucioso y siempre estuvo encima de todo: el sonido, las notas, las inversiones de acordes; estaba en cualquier detalle. Me da gracia haber escuchado cosas como “Le hicieron el disco”. Me hacen reír esos comentarios, porque nunca hicimos nada sin la aprobación de Charly: el disco fue 100% de él, con la asistencia nuestra. Charly en este momento no puede tocar la guitarra, así que toqué yo. Pero repito: es un disco 100% de él.

Foto: Nora Lezano
A Charly no se le escapa una.
Totalmente. Además, le tenemos un respeto inmenso.
Recién mencionabas el tema “Watching The Wheels”. Sé que Sean Lennon, el hijo de John, autorizó la inclusión de este tema en el disco con la letra inicialmente cambiada por Charly y en algo de eso tuviste que ver vos, porque sé que conoces a la que era la novia de Sean, Yuka Honda.
Sí, también lo conozco a Sean desde hace años. Él vino a tocar a la Argentina en un festival que se hizo en el Club Hípico. Ahí nos conocimos pero también lo frecuento a través de mis amigos japoneses con los que siempre toco. Estamos en contacto a través de eso. Y como vos decís, Yuka Honda fue el contacto para todo este lío. Para hacerla corta, la editorial de Lennon, no autoriza ninguna versión. Entonces dijeron: “La única manera de que se autorice esta versión es que la familia de Lennon y la de Yoko Ono lo apruebe. Si ellos dan el OK, está bien”. Así que en un momento se me ocurrió pedirle a Sean Lennon que lo autorice y el abogado dijo que lo iban a pensar, pero cuando la mandamos se dieron cuenta que una frase estaba cambiada por Charly. Así que rechazaron eso. El problema fue hacerle entender a Charly que tenía que cambiar esa frase que él había puesto y que le gustaba. Decía que no, hasta que al final aflojó, la cambió, volvimos a mandar el tema respetando lo que había escrito Lennon, y se autorizó. Es un homenaje maravilloso.
Tu último disco como solista es ‘Legendary Landscapes’ de 2023. ¿Tenés pensado editar un nuevo material? ¿Qué planes hay para este año?
Sí, estoy grabando un álbum nuevo acá en mi estudio, sin apuro. En un determinado momento va a salir: se da todo naturalmente. No tengo como un contrato o una fecha preestablecida. Por otro lado, este año viene movidísimo, porque además de los shows con Los Instrumentales de Charly, estoy en un proyecto que se llama Exposure Live. ‘Exposure’ es un LP de Robert Fripp de 1979 que él nunca tocó en vivo. Después de hacer eso, reformó King Crimson en 1980. Es un disco que quedó ahí entre ‘Red (1974)’ y ‘Discipline’ (1981). ‘Exposure’ es increíble: ahí tocan Peter Gabriel, Peter Hammill, Phil Collins en la batería, Tony Levin en el bajo. También estaba Daryl Hall… Y Terre Roche, una de las vocalistas del álbum, que canta en el tema «Mary». Cuando yo inicié este proyecto con Don Box, un músico de Seattle y con Steve Ball, se lo planteamos a Robert Fripp y él dijo que nos sugería hacerlo con la cantante original que era Terre Roche. Medio mágicamente justo estuvo conectado con ella, no se habían visto casi por 40 años.
Se alinearon los planetas…
Absolutamente. La cuestión es que fuimos a New York, ensayamos y ahí me dijo Fripp que lo hiciéramos con Pat Mastelotto, que es uno de los bateristas de King Crimson y que toca con él desde los 90. Así que este proyecto es con Mastelotto, Terre Roche y su esposo Garry Dial, pianista increíble de New York que era amigo de Bill Evans, un tipo de la realeza del jazz de New York. También están Don Box, el que dispara los samples en vivo, Steve Ball en guitarra y Deb Mastelotto en voces. A eso lo complementamos con algunos temas de The Roches, que es un grupo que tenía Terre junto a sus hermanas. Somos muy fans de esa música y es increíble todo. La primera vez que tocamos “Mary” con Terre Roche cantando no lo podíamos creer. Llorábamos, es como que te inviten a tocar con The Beatles. Crecí con la música de Robert Fripp, así que esto es muy fuerte. Con Exposure Live vamos a tocar mucho en Estados Unidos y en otros lugares.
¿Algunos otros proyectos para este año?
Sí, estoy involucrando en The League Of Crafty Guitarists, que es el ensamble de guitarras acústicas que formó Fripp en el año 1985. Hicimos un show que es The League Of Crafty Guitarists tocando la música de Robert Fripp y King Crimson con orquesta filarmónica. Hemos hecho cosas con la Orquesta Filarmónica de Mendoza y con la Orquesta Sinfónica de Neuquén. Vamos a hacer eso por el mundo, con distintas orquestas. El año viene a full por suerte. También tenemos un workshop con Fripp en Italia en abril, música para películas mudas, música para un documental de Santiago Loza, de todo. También va a salir un disco que hice junto a Carola Zelaschi (baterista).
A propósito de la música para films, ese es un terreno en el cual también has desarrollado tu labor como compositor. ¿Cuál es tu manera de abordar este tipo de obras? No es lo mismo grabar una canción de rock tradicional que concebir algo que cuenta una historia que luego se refleja en la pantalla.
Sí, tengo la suerte de tocar con músicos expertos en agudizar los sentidos. Con Shinkuro Matsuura toco hace mil años. Mis discos ‘Deeper Man’ y ‘Legendary Landscapes’ refieren a paisajes sonoros, entre imaginarios y reales. Por otro lado, con Matías Mango desde hace más de 20 años nos abocamos a trabajos de cine mudo, conectando con la imagen, el movimiento y las escenas de las películas de una manera muy sensible. No es un trabajo sencillo, requiere mucha experticia.
Indudablemente.
Recién mencionabas al pop y al rock. Dejame señalar que muchas veces en esos géneros hay demasiadas restricciones para los músicos: no nos permitimos muchas cosas ahí. Entonces los discos terminan siendo insípidos de alguna manera. Eso es algo que aprendí de Charly García. Le pregunté sobre The Beatles y Charly me dijo que lo más importante es que ellos hicieron algo que nunca nadie había hecho hasta ese entonces y sonaron de una manera distintiva. El arte moderno es como medio restrictivo, todos tratan de sonar bien y que esté todo “en regla” y ahí se pierde lo genuino y espontáneo. Hago un llamado a que los músicos jóvenes puedan permitirse hacer cosas con arte y creatividad. A ver, el mismo Flaco Spinetta, cuando hizo ‘Artaud’ rompió todas las reglas. Lo mismo con ‘Kamikaze’. Charly, que venía de tocar casi rock progresivo con Serú Girán, grabó ‘Clic Modernos’ y rompió todas las reglas. Brian Eno y The Beatles, igual.
¿Cuál es la lección más importante que aprendiste de Robert Fripp, a nivel humano y musical?
Hace casi 36 años que estudio con él y son varias las cosas que aprendí y muchas las que no. Una de las cosas que aprendí de él es que hay que ser verdadero con uno mismo y para con el arte. Hay que hacer lo que uno le parece que está bien. Aunque te digan que es raro o que estás loco, eso es lo que hay que hacer. A Charly siempre le digo que él y Fripp son lo mismo: son auténticos y genuinos. Hay que desarrollar esa relación con lo que a uno le parece. Y en el aspecto técnico, con la guitarra, entendí que hay que estar afilados. Si no estás a la altura de las circunstancias es muy limitado lo que uno puede llegar a hacer. Es como con los deportistas, tenés que estar en forma. En la música tenés que poder responder: hay que tener una técnica para poder tocar cualquier cosa. Como un pintor que tiene disponible toda una paleta de colores para aplicar.
¿Con qué músico, vivo o muerto, te gustaría o te hubiese gustado trabajar?
La palabra trabajar me parece rara (risas). Estuve cerca de hacer algo con el Indio Solari, hay un respeto mutuo. Me hubiera encantado tocar con David Bowie, me encantaría seguir con Charly García y mi sueño máximo sería tocar con Bob Dylan.
¿Hacia dónde creés que va la música? ¿Qué te parece la Inteligencia Artificial y su aplicación en la industria?
No sé adónde va. El otro día leí una frase de Brian Eno, que dijo algo así: “El día que la IA haga algo que me haga llorar, ahí la voy a tomar en serio”. Cuando algo a nivel musical es bueno, me saca lágrimas. A mí me da asco la IA. No sé dónde irá la música, pero hay músicos híper talentosos en todo el mundo. Los músicos necesitamos seguir tocando y no vamos a parar de escuchar música. La gente necesita de ella.
