mayo 23, 2026

Catriel Ciavarella: «Tocamos como escuchamos»

11 minutos de lectura

El baterista de Divididos habla de su relación con el volumen real de la batería, el bombo abierto, la técnica al servicio de la expresión, sus referentes, el aprendizaje constante y el presente de una banda que, según él, sigue tocando cada vez mejor.

Entrevista Luis Mojoli.

– La búsqueda actual: menos rusticidad y más detalle

¿Por dónde pasa hoy tu experimentación con la batería? ¿Dónde sentís que estás poniendo la búsqueda ahora?

Quizás por haber vuelto a los teatros estoy saliendo un poco de ese sonido de batería súper vintage, con bombo abierto y todo eso. Estoy mixando un poco con un sonido más baterístico, más el que le gusta al baterista hoy.

Estoy cambiando un poco la afinación de los toms. Antes los usaba más altos, más palanganosos, con una batería más ata. Ahora los estoy poniendo un poquito distintos.Tocar en teatro me dio la chance de alternar más los tambores. En las roquerías a veces te sentís medio salame cambiando redoblantes, porque sabés que para afuera es un galpón y no se aprecia tanto. En el teatro se aprecia más todo. He usado cuatro tambores distintos en los shows y los voy cambiando.También te escuchás mejor y disfrutás más esos cambios. Todo tiene más sentido.

Ricardo cambia de una viola a otra y se aprecia más. Es volver un poco a algo que tuve una vez en mi vida: más batería, más dedicarse a la letra fina.En un momento me puse muy rústico. Una batería rústica, con un sonido bien viejo, bien animal. Ahora estoy mixando eso con lo que es el baterista medio de hoy, de unos años a esta parte.

– Técnica, relajación y tocar fuerte sin romperse.

La técnica Moeller suele mencionarse como una herramienta importante para lograr volúmen sin lesionarse. ¿La usas?

Diría que hago algo bastante similar, aunque no elaboré técnicas puntuales. Laburo mucho solo y me voy dando cuenta de qué pasa con la soltura.

La técnica es como en todo. Es como jugar al tenis: si hacés las cosas relajado, no te lastimás, le pegás bien y suena bien.Yo tuve varios años muy descuidado técnicamente.

Era rústico: palo y a la bolsa. Y eso físicamente no te ayuda. Me cansaba mucho. También tenía que ver con cómo escuchaba.Hace varios años empecé a usar unos filtros en los oídos que me hicieron escuchar bien.

Son unos filtros que hace un chico cordobés, al molde, de silicona. Cierran prácticamente al 100%. No es como un in-ear que queda entrando sonido. Tienen que cerrar mucho y solo entra por un agujerito con una chapita en el medio que hace de filtro.

A mí me deja todo en unas frecuencias hermosas. Me baja mucho el volumen, pero con frecuencias muy lindas. La batería se escucha muy linda. Escucho bien.Y eso me confirmó algo con el tiempo: tocamos como escuchamos. Yo interpretaba como escuchaba. Si escuchaba todo muy fuerte, tenía que tocar muy fuerte, salvaje. Eso me hizo irme a la mierda técnicamente.

Escuchar bien me hizo tocar mejor. Me hace pegar mejor. No necesito darle tanto para escucharme, porque me escucho bien.

Toque despacio o toque fuerte, escucho todos los golpes fantasmas, escucho todo lo que toco.

La técnica me mejoró muchísimo. No me lastimo la mano, no me duele nada y toco incluso más fuerte que antes, porque le pego mejor.

Hay algo parecido a la técnica Moeller en cómo agarro el palo. Logro tenerlo muy flojo en la mano. No necesitás apretar el palo para tocar fuerte. Es como agarrar un martillo: si lo tenés medio flojo y das un buen golpe, pegás más fuerte que si lo tenés apretado. Con una raqueta de tenis pasa lo mismo. La fuerza viene de la técnica y de la soltura.

– “Si tuviera que elegir, elijo tocar”

Si tuvieras que elegir entre escuchar música o tocar música, y te quedará una sola de las dos para toda la vida ¿Qué elegirás?

Tocar.

Es raro, porque la música que escucho no es tanto la que toco. Me mataría perderme tantas canciones lindas que me gustan, pero creo que elegiría tocar. Si no, tendría que buscar otro laburo.

– Ludwig, Paiste y el sonido de los 70.

Tu approach tiene mucho de los 70, trabajas baterías Ludwing y platillos Paiste. ¿Qué destacás de esas marcas?

De Ludwig, el romanticismo, el gran volumen, el ataque y la calidez. Y los Paiste tienen mucho volumen y un brillo que me gusta mucho.

– Bateristas de referencia

¿Qué bateristas argentinos y del exterior destacarías en tu carrera?

Ringo Starr, John Bonham, Jim Keltner, el baterista de The Doors, que me gustaba mucho cuando era chico. Esos fueron mis primeros referentes. Después me gustan millones.

De los últimos, Dave Grohl es el baterista que más me gusta tocando esa música. Hablo de la música que toco yo, porque si no nos extendemos a millones de bateristas que me gustan.

Nacionales, yo empecé escuchando Soda Stereo. Charlie Alberti, en algún punto, aunque es un batero sobrio en su tocada, tenía una linda estética. Era linda la postura que tenía hacia la batería. Hoy lo pienso con el tiempo. Me gustaba mucho verlo tocar.

Después me voló la cabeza Gil Solá. Amo a Oscar Moro. Lo de Pomo me parece de una creatividad descomunal. Moro y Pomo tienen una creatividad suprema. Y no puedo dejar afuera a Black Amaya.

Ahora hay un montón de chicos que se tocan todo. Pero quizás no tocan la música que yo toco o la que me gustaba en mis comienzos. Ese hard rock medio viejón tal vez no les gusta tanto.

Tommy Sainz me parece un crack. A mí, con los bateristas, también me tiene que llegar su postura, su estética, cómo encaran la batería. A él le creo. Lo veo tocar y le veo el espíritu.A Sergio Verdinelli también le veo eso.

– Aprendizaje, autoanálisis y el deseo de volver a estudiar

¿Tú aprendizaje fue empírico o tuviste maestros de batería?

Estudié un año en el SADEM, en el Sindicato Argentino de Músicos. También estudié un tiempo con Luis de la Torre, esporádicamente. Después fue mucho ensayo y mucho autoanálisis.

Yo me autoanalizo mucho. Aprendo mucho viéndome, corrigiéndome y odiándome. Me odié mucho tiempo por esto que decía antes: yo no tocaba para las cámaras, tocaba para el show, para lo que pasaba ahí.

Este nuevo mundo de tanta imagen enfría mucho. Lo filmado pierde algo. Es como ver a esos cantantes que en vivo levantan una multitud y después los ves en la tele y decís: “¿Qué le pasa a este payaso?”. No llega a la cámara eso.Ahora es un tiempo donde todo es mucho más imagen.

Entonces, viéndome, dije: “Me fui a la mierda en esto, en esto y en esto. Me fui al carajo descuidando muchas cosas”.Tengo ganas de estudiar ahora con algún profe que tengo a la vista. Vamos a ver.

– Técnica al servicio de la expresión

A veces el éxito no va en paralelo al conocimiento. Un músico puede llegar a mucha gente, pero igual seguir construyéndose y aprendiendo de maestros que quizá no convocan tanto, pero saben muchísimo.

Totalmente. Depende de tu ambición y de tus ganas. Si yo me quedo con que la gente dice “cómo toca, qué espectáculo” y me quedo en mi casa, no hago nada más.Pero hay cosas que me frustran. Veo cosas que hice mal, que sigo haciendo mal y que quiero mejorar.

Lo hago principalmente por mí. Yo disfruto más tocando cuanto mejor estoy.

Para mí la técnica en sí no es nada. Hay un discurso de decir “qué técnica que tiene” como gran halago. Para mí eso no es nada si esa técnica no la usás para expresar algo que esté bueno: creatividad, expresión, corazón.Es como un tipo que hace muchos jueguitos con la pelota. Es muy prolijo, pero no necesariamente tiene algo. La técnica sola le llega a un nicho, a los bateristas que miran eso. Pero artísticamente no es nada.Para mí la técnica está al servicio de algo. No se puede negar que te ayuda a expresar lo que querés. A mí me ayuda a la soltura, a la relajación, a aguantar físicamente.

Me canso menos ahora que a los 24 años. Tengo 40 y me canso mucho menos que en los primeros shows.

– Divididos: confianza, incomodidad y escuchar bien.

¿Cuánto tiempo necesitaste para sentirte a pleno tocando en Divididos?

A nivel confianza, yo soy medio caradura en vivo. Siempre me sentí con mucha confianza. En el momento en que estoy tocando siento que nadie podría hacer eso que estoy haciendo yo.

Ricardo me conocía de antes y creo que en algún punto sabía eso. Por eso ensayé un mes y fuimos a tocar en vivo. Él ya sabía algo de mí, porque cuando yo tenía 15 años en algún momento quiso que yo estuviera en La Bomba.

Ellos son de una cosa sanguínea. En ese punto me sentí cómodo desde el primer día. Descarado, pero cómodo.

Físicamente, técnicamente y de sonido, recién empecé a acomodarme cuando empecé a usar estos filtros. Hace seis o siete años, más o menos. Ahí empecé a escuchar bien.

Hasta ese momento me sentía con confianza en los shows, pero incómodo en la ejecución. Cuando empecé a escuchar bien, pude tocar cómodo y disfrutar de la tocada.

– Shows emocionales y una banda que sigue creciendo.

¿Hay algún show que destaques emocionalmente, o alguna noche donde se hayan mirado y hayan sentido que la banda estaba en un punto especial?

Pasa mucho. Emocionalmente hubo shows muy fuertes: Tilcara, cuando presentamos el disco al aire libre con lluvia; el Cosquín Folklore; mi primer show con ellos. Esos fueron muy emotivos.Pero eso de mirarnos y decir “qué bien tocamos” nos está pasando últimamente bastante. El otro día en Rosario, el primer show, fue como: “Che, qué bien salió, qué bien estamos tocando, qué conexión”.

Hay una conexión, un amor y algo que está bueno. Estamos tocando mejor. En los primeros Ópera también pasó eso. Muy bien, muy prolijos dentro de lo que nos permitimos, que es el desborde. Porque Divididos tiene desborde. Si no, no es Divididos.Creo que eso también depende mucho de mi crecimiento técnico y sonoro.

– Las canciones de Divididos y la memoria personal.

¿Cuál es la canción de Divididos que más te gusta tocar? ¿Hay algún tema que sentís que no puede faltar?

Varía mucho. A veces jodo con algún tema porque siento que a la gente le gusta. Me preocupa mucho que a la gente le guste. Más allá de lo que a mí me guste tocar, a veces insisto con un tema que sé que garpa en vivo.

“Salir a comprar” es un tema que garpa mucho. Siempre jodía con ese porque en vivo funciona.

Después hay temas que me gustan por algo más emotivo. Mi primer show de Divididos empezó con un tema. La primera vez que los vi, en el 92, también empezaron con ese tema. Es un tema que no tocamos tanto y cada vez que lo toco me conecta con haberlos visto por primera vez: “Cuadros colgados”

.Después compré ese cassette pirata y lo quemé escuchando ese comienzo. Es un tema muy cuadrado para la batería, quizás no es el más placentero de ejecución, pero me proyecta a ese momento.

Con “Sisters” también me pasaba algo parecido, porque me rememoraba mucho a esas primeras Obras que veía como público. Después lo tocamos mucho y eso va fluctuando. Hay otros que me gustan por ejecución, pero va cambiando.

– El hogar musical: la casa de la madre, las baterías y el estudio pendiente.

¿Cómo es tu hogar musical? ¿Tenés un lugar específico para tocar, un estudio, una sala?

Hasta los 27 o 28 años viví en lo de mi vieja. Ahí tenía mi batería siempre. La casa de mi vieja fue siempre la sala, como pasa con muchos bateristas.

Ahí tocamos con Omar Mollo nueve años, ocho años, con MAM. Omar incluso vivió un tiempo ahí.Fue la sala de mi primera banda. Después me fui de lo de mi vieja. Mi hermano también es músico y sigue viviendo ahí. Es una casa de mucho arte y sigue habiendo una sala. Ahí tengo una batería.

En mi departamento tengo batería eléctrica, lamentablemente, aunque está buena como chiche. Grabo con GarageBand. Estoy con ganas de tener, en una casa mía, un estudio o una sala donde pueda tener varias baterías armadas.Tengo un montón de baterías, una arriba de la otra, y estaría bueno que empiecen a tener vida armadas. Hay baterías que tengo que nunca armé enteras. Nunca puse cada parte donde va.

– Enseñar, explicar y la necesidad de una pregunta.

Cómo músico, más allá de tocar con Divididos, ¿Hacía dónde te gustaría llevar tu conocimiento de la batería, a la enseñanza?

No me gusta mucho. Me cuesta. Ahora veo mucho en Instagram que todos dicen “les voy a explicar” y me da un poco de vergüenza. Me parece una exageración todo el mundo queriendo enseñar algo. Está bien, todos buscan sus seguidores, pero no me sale decir “voy a explicar”.

Debería haber alguien que me haga preguntas para que yo pueda contar mis experiencias. Eso sí me gusta. Tuve la chance de vivir muchas cosas y hay preguntas que vos me hiciste que no me las hacen. Yo sé que está bueno contar por qué esto, por qué aquello.Tuve la chance de tener muchas baterías, muchos tambores, y en la comparación aprendés mucho. Creés que algo es lo mejor, después tenés otra cosa y decís: “Che, esto está mejor, esto tiene más grave”.

También mucho micrófono. Tenemos el estudio y día a día aprendo cómo reaccionan los micrófonos. Y muchos shows, muchas reacciones de lo que hablábamos: cómo lo que vos escuchás acá reacciona afuera. Todo eso lo aprendí en estos años.Sí, puedo contarlo, pero necesitaría que haya una pregunta de por medio. Alguien a quien realmente le interese.

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