mayo 5, 2026

MAD: el regreso que no mira atrás. Con la mítica formación original, se presentan este 9 de mayo en el Teatrito.

9 minutos de lectura

Por Hernán Rago

No es un revival ni un gesto de nostalgia: MAD vuelve porque el cuerpo lo pide. Para los que estuvieron y para los que llegan ahora, no hay recuerdo sino sacudida: la formación original reaparece con el volumen en rojo, reabre su propio lenguaje —crudo, físico, sin maquillaje— y lo empuja hacia adelante. Más que un show, una declaración de principios donde el rock no envejece: se afila.


ADN, no copia

HR: La comparación con AC/DC aparece siempre, pero ¿en qué momento MAD deja de ser influencia y pasa a ser identidad?

MAD: Bueno, la comparación aparece porque hay una raíz clara y no tiene sentido negarla. Arrancamos tocando temas de AC/DC como parte natural del camino, como banda. Pero a los pocos shows empezamos a notar que no era solo tocar esos temas, sino que había una forma propia de empujarlos, con una energía distinta entre nosotros.

Ahí es donde cambia un poco la cabeza y dejás de apoyarte tanto en esa referencia para empezar a confiar en lo que genera la banda en sí, en lo que generamos nosotros como identidad propia. Esa identidad aparece cuando eso se vuelve más fuerte que cualquier influencia externa.

Desde ahí, la base sigue estando, pero el rumbo ya empieza a ser propio. Igual, no es ninguna novedad: esto es algo que hicieron todas las bandas. Los Beatles, los Rolling Stones… cualquier banda empieza tocando temas de otros porque es su manera de aprender a hacer música y de evolucionar.

HR: ¿Qué tiene el sonido de MAD que lo vuelve reconocible en los primeros dos compases?

MAD: Básicamente tiene groove y tiene mucha potencia. Hay una decisión muy clara desde el arranque de generarte algo en el cuerpo, de hacerte mover la cabeza, de hacerte mover la patita.

Todo está alineado: desde la batería, el bajo, las guitarras, hasta la voz, que es la frutilla del postre. Todo con una intención común de generar eso y sostenerlo. Es como si todo estuviera al límite, pero contenido.

No es que buscamos la perfección en términos técnicos, porque capaz en un manual te explican cómo lograr cierto sonido con cada instrumento, pero no te dicen cómo se genera la química entre todos. Y eso es lo que tenemos la suerte de poseer nosotros como banda.

HR: ¿Dónde está hoy la búsqueda: en sostener una tradición o en tensionarla?

MAD: La tradición es el punto de partida, es el lenguaje que hablamos y lo que nos define como banda y como estilo. Pero no alcanza con sostenerla tal cual es, porque si te quedás ahí se vuelve algo estático.

La búsqueda está en empujar ese lenguaje, pero sin perder la esencia. Nunca perder la esencia. No se trata de romper todo ni de cambiar por cambiar, sino de mantenerlo vivo.

Eso implica asumir cierto riesgo, salir de lo cómodo y dejar que aparezcan cosas nuevas desde adentro. En ese equilibrio es donde nuestra música sigue teniendo sentido hoy.


Volver con la formación original

HR: Hay algo casi mítico en la idea de “formación original”. ¿Qué se recupera y qué se resignifica cuando vuelven a tocar juntos?

MAD: Se recupera algo que no se puede fabricar ni comprar: una conexión que viene desde el origen. Son códigos, miradas y una forma de tocar que ya está incorporada y aparece casi sin pensarlo.

Pero al mismo tiempo nada vuelve intacto. Todo pasa por el filtro del tiempo, que de alguna manera nos hace mejores a todos, por todo lo que cada uno vivió y aprendió.

No es una vuelta atrás, es una relectura de la música con toda la información que fuimos incorporando. Lo que antes era pura intuición, hoy también tiene otra conciencia, y eso le suma profundidad.

Se resignifica el vínculo, el sonido y hasta el sentido de tocar juntos.


HR: ¿El tiempo ordena o desordena una banda como MAD?

MAD: El tiempo hace las dos cosas. El tiempo es todo, es lo más importante.

Ordena porque te da perspectiva, te ayuda a entender qué es importante y qué no, y también te baja cierta ansiedad. Pero también desordena, porque cada uno cambia, suma experiencias y llega con otra mirada.

Ese cruce genera una tensión nueva, y si la sabemos aprovechar, es lo que empuja a la banda hacia adelante. No se trata de volver a encajar todo como antes, sino de encontrar un equilibrio con lo que somos hoy.

HR: ¿Este regreso es nostalgia bien entendida o una necesidad artística urgente?

MAD: La nostalgia puede estar, es inevitable, pero no alcanza para sostener algo así. Si fuera solo eso, se agotaría rápido.

Acá hay una necesidad real de volver a tocar juntos y ver qué pasa hoy con la banda en este momento.

Personalmente, hacía tiempo que venía escuchando música así, y de manera inconsciente sentía que era hora de que volvamos. Y bueno, entre un montón de cuestiones de azar y no tanto azar, acá estamos nuevamente.


El show en carne viva

HR: El 9 de mayo en El Teatrito: ¿qué vamos a ver ese día?

MAD: La verdad es que los shows de MAD son, como dice una de nuestras canciones insignia, una noche de rock.

La lista de canciones, que te aseguro que es explosiva, te lleva por un camino muy emotivo. Está especialmente diseñada para disfrutar y hacer un culto de lo que es y lo que ha sido esta formación.

Es un viaje de rock emotivo, pensado tanto para quienes conocieron esta etapa de la banda como para aquellos que no la vivieron y van a descubrirla por primera vez.

HR: En términos técnicos, ¿qué lugar ocupa hoy el audio en vivo para ustedes? ¿Siguen apostando a la crudeza o hay un trabajo más fino detrás?

MAD: La crudeza sigue siendo central, es parte de la identidad de la banda y de cada uno de nosotros. Pero hoy está acompañada por un trabajo mucho más cuidado.

Estamos en una época de perfiladores y tecnología, y nos parece bárbaro, pero si podemos elegir, preferimos tener cuatro bafles Marshall rugiéndonos en la espalda. Es como escuchar un vinilo: no es lo mismo que una plataforma, hay un ritual ahí.

Al mismo tiempo, estamos mucho más detallistas: buscamos escenas específicas para las voces en cada canción. Si bien hay procesos generales como compresión o EQ, los reverbs y delays cambian según el tempo y el clima de cada tema.

No es lo mismo una canción a 120 BPM que una a 90 o a 150. Cada una tiene su tratamiento. Son pequeños detalles que, sumados, nos hacen subir un escalón en calidad.

HR: ¿Cómo se arma una lista que funcione como relato y no solo como acumulación de temas?

MAD: Se arma pensando en el recorrido. Cada tema tiene que cumplir una función dentro del todo, no solo funcionar por separado.

Hay una lógica de energía, de climas, de tonalidades, de cómo sube y baja la intensidad, de qué temas se llevan bien entre sí.

No se trata de poner todos los temas fuertes juntos, sino de construir un flujo que mantenga la atención y genere distintos momentos. Cuando está bien armado, el show se siente como una experiencia completa.

Mirada sobre el presente

HR: El hard rock no es precisamente el sonido dominante de época. ¿Eso los deja afuera o les da más libertad?

MAD: Nosotros sentimos que el rock nunca muere. Vemos pasar la antorcha de generación en generación permanentemente.

Incluso en nuestros shows vemos hijos, nietos, nuevas generaciones acercarse. Eso confirma que sigue vivo.

Que no sea mainstream hoy no nos limita, al contrario, nos impulsa más. Sentimos que estamos llamados a sostener ese estandarte. Y más que hard rock, creemos que lo nuestro es simplemente rock.


HR: ¿Cómo dialoga MAD con una escena donde lo digital muchas veces aplana la experiencia del vivo?

MAD: Nuestra música está pensada para el vivo, para conmover desde lo que pasa arriba del escenario.

Pero también entendemos que lo digital es parte fundamental de las herramientas actuales para difundir y comunicar. Por ejemplo, estamos trabajando mucho el contenido audiovisual del show.

Ahora bien, el corazón de MAD sigue siendo el rock “tracción a sangre”: analógico, directo, potente y sin edulcorantes. Lo digital acompaña, pero no define.

HR: ¿Qué les devuelve hoy el público que tal vez antes no estaba?

MAD: Hoy la gran diferencia es el feedback.

Antes prácticamente no existía. No había redes, no había una forma directa de recibir lo que el público sentía.

Hoy ese feedback es inmediato: mensajes, apoyo, cariño. Y para el artista eso es muy fuerte, muy emocionante.


La noche como ecosistema

HR: Comparten escenario con Whiskey Rockers. ¿Qué afinidad hay entre ambas bandas más allá del género?

MAD: Nosotros priorizamos lo humano por sobre lo artístico.

En el caso de Whiskey Rockers, hay una historia muy fuerte: Juanpi empezó como fan de la banda, después se convirtió en amigo, y hoy prácticamente es familia.

Y sí, también está la afinidad musical, pero el vínculo va mucho más allá de eso.

HR: ¿Se imaginan el show como una suma de partes o como una noche con identidad propia?

MAD: Es claramente una noche con identidad propia. Una verdadera noche de rock.

El show está pensado como un viaje emocional, un culto a esta formación. Funciona tanto para los que la vivieron como para los que la van a descubrir ahora.

HR: ¿Qué rol juega el after con Pajarito On The Rock’s en la construcción de esa fiesta?

MAD: “Pajarito On The Rock’s” se convirtió en una fiesta dentro de la fiesta. Es un himno.

Es el momento en el que la gente explota y se genera una conexión total. Es una marea humana.

Para nosotros es increíble, porque muchas veces dejamos de pensar en lo que estamos tocando y nos dedicamos a mirar lo que pasa abajo. Y eso es impagable.


Más que una vuelta

HR: ¿Este regreso es un punto de llegada o un punto de partida?

MAD: Es las dos cosas.

Es un punto de llegada porque siempre estuvo esa idea dando vueltas y hoy se concretó.

Pero también es un punto de partida, porque estamos listos para generar material nuevo, una nueva etapa de la banda.

HR: ¿Hay material nuevo o la urgencia está en el escenario?

MAD: Más que urgencia, hay una necesidad.

Primero necesitábamos volver al escenario, plantarnos y decir “acá estamos”. Mostrar lo que fuimos y lo que somos.

Y desde ahí, proyectar lo que viene. Ahora sí, viene lo nuevo.

HR: Si alguien nunca vio a MAD, ¿qué se pierde si no está esa noche?

MAD: Se pierde una noche de energía, de honestidad y de emoción.

Se pierde una verdadera fiesta de rock, donde no hay separación entre banda y público.

MAD es eso: una sociedad entre los que están arriba del escenario y los que están abajo. Y eso hay que vivirlo.


Datos de la banda

Banda: MAD
Estilo: Rock / Hard Rock

Redes: www.madrock.com.ar

Integrantes:
Pelusa Suffloni – Voz
Tomy Casparri – Guitarra
Julián Méndez Morgan – Guitarra
Diego Castelli – Bajo
Vasco Urionagüena – Batería

Próximo Show:

Fecha: 9 de mayo de 2026, puertas 19hs, no apto menores de 7 años.
Lugar: El Teatrito
Dirección: Sarmiento 1752, CABA

Banda invitada: Whiskey Rockers
After show: Pajarito On The Rock’s

Entradas

Disponibles en Passline: www.passline.com/eventos/vuelve-mad-formacion-original
Físicas: en Hot Rod, Alvares Thomas 540 – CABA Colegiales  y en boletería del teatro el día del show.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Copyright © Todos los derechos reservados. | Luis Eduardo Mojoli.