KRISHNA BLACK EAGLE: “Vi a Hendrix tres veces en vivo y entendí que la música iba a ser mi vida”
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Por: Hernán Rago
Hay artistas cuya vida parece seguir una línea recta. Y hay otros cuya historia se construye a partir de viajes, encuentros inesperados y decisiones tomadas por pura intuición. Krishna Black Eagle pertenece a esta última categoría.
Nacido en París, hijo de un estadounidense de ascendencia afroamericana y cherokee y de una madre danesa, creció entre Europa y Estados Unidos, atravesando algunas de las escenas musicales más vibrantes del siglo XX. Vio a Jimi Hendrix en vivo en tres oportunidades, asistió a uno de los primeros conciertos de la primera gira de Led Zeppelin, giró con Sensory System —una de las primeras bandas de hard rock de Dinamarca— junto a Nazareth y Slade, participó de la explosión del funk en Nueva York y terminó encontrando en Argentina una segunda patria artística.
A lo largo de más de cinco décadas construyó una carrera singular, donde conviven el rock, el blues, el soul, el funk y la herencia cultural cherokee que marcó gran parte de sus trabajos más recientes. En esa búsqueda, Argentina ocupó un lugar central gracias a su encuentro con el productor Nelson Pombal, socio fundamental de una etapa creativa que incluye discos como Cherokee Soul, Cherokee Shaman, The Myth of Cherokee Sun, Black Cherokee Legend, Run With Me y el inminente Cherokee Rock, que verá la luz el próximo 24 de julio.
En esta conversación, Krishna repasa una vida atravesada por la música, los viajes, las raíces familiares y la permanente necesidad de crear.

HR: Tu historia parece atravesar varios continentes. ¿Cómo fueron tus orígenes?
Krishna Black Eagle: Mi padre era estadounidense, de ascendencia afroamericana y cherokee, y mi madre era danesa. Ambos vivían en París cuando nací y compartían una gran fascinación por la India, por eso decidieron llamarme Krishna.
Muy pronto empezamos a mudarnos. Vivimos en Nueva York, Dinamarca y otros lugares. Durante mucho tiempo me pregunté de dónde era realmente. Con los años entendí que esa mezcla terminó definiéndome. Tengo raíces estadounidenses, danesas y cherokees, nací en Francia y desarrollé mi carrera en distintos países. Mi hogar terminó siendo la música.
HR: ¿Recordás cuándo apareció la música en tu vida?
Krishna Black Eagle: Hubo un momento que cambió todo. Vi a Jimi Hendrix en vivo tres veces y también asistí a uno de los primeros conciertos de la primera gira de Led Zeppelin. Nadie sabía todavía que esas bandas iban a cambiar la historia del rock.
Hendrix parecía venir de otro planeta. Había una libertad y una creatividad que nunca había visto. Salí de esos conciertos completamente transformado. Fue entonces cuando entendí que la música no iba a ser solamente algo que me gustaba escuchar. Iba a ser mi vida.
HR: ¿Tu familia apoyó esa decisión?
Krishna Black Eagle: No demasiado (risas). Mi padre imaginaba otro futuro para mí. Durante los inviernos repartía diarios para ahorrar dinero y comprarme una guitarra. Finalmente conseguí una Fender Mustang. Todavía recuerdo la emoción de tenerla entre mis manos. Ahí empezó todo.
HR: Después formaste una de las primeras bandas de hard rock de Dinamarca.
Krishna Black Eagle: Sí, Sensory System. Fue una experiencia extraordinaria. En aquel momento todavía no cantaba; era solamente guitarrista. Tuvimos la oportunidad de girar por Escandinavia junto a bandas como Nazareth y Slade, que eran enormes en esos años.
Éramos jóvenes y sentíamos que todo era posible. Pero mientras vivía esa explosión del hard rock, empecé a escuchar algo que estaba ocurriendo en Estados Unidos y que terminaría cambiando el rumbo de mi carrera.

Con una de sus primeras bandas
HR: ¿La música funk?
Krishna Black Eagle: Exactamente. Artistas como Stevie Wonder, Earth, Wind & Fire, The Commodores, Ohio Players o Parliament-Funkadelic me impactaron muchísimo. Sentía que había una energía nueva.
Entonces formé junto a mi hermano los Yarbro Brothers. Grabamos en París y después me instalé en Nueva York, donde trabajamos con músicos vinculados a Ohio Players y Heatwave. Allí entendí que el funk también formaba parte de mi identidad. Siempre digo que, aunque hice rock, blues y muchas otras cosas, en el fondo mi corazón siempre fue funk.
HR: ¿Cómo fue la experiencia neoyorquina?
Krishna Black Eagle: Fue probablemente la etapa más intensa de mi carrera. Trabajé con el mismo manager que llevaba a George Clinton y Parliament-Funkadelic, grabé discos y durante aproximadamente un año actué en CBGB’s, un lugar mítico donde habían pasado artistas como Ramones, Blondie o The Police.
Nueva York era creatividad pura. Todo el mundo buscaba algo nuevo. También compartí escenarios con músicos que más tarde formarían parte de Living Colour. Era imposible no sentirse inspirado.

Con su banda de Funck
HR: ¿Y luego llegó Londres?
Krishna Black Eagle: Sí. Toqué muchas veces en The Troubadour, un lugar histórico donde antes habían actuado artistas como Hendrix, Bob Dylan y Paul Simon.
Fue precisamente allí donde algunas personas de la industria comenzaron a fijarse en mi trabajo. Gracias a eso terminé participando en conciertos de gran escala y compartiendo eventos con artistas como Elton John. Fue una etapa maravillosa.
HR: Antes de llegar a Argentina hubo un reencuentro importante con tus raíces cherokees.
Krishna Black Eagle: Sí. Viajé a Georgia y profundicé el contacto con comunidades vinculadas a la cultura cherokee. Fue una experiencia muy movilizadora.
A partir de entonces empecé a incorporar esas vivencias a mis canciones, no como un elemento folclórico, sino como una expresión profunda de mi identidad. Phoenix Rising marcó el comienzo de esa etapa.

Yarbrough Brothers
HR: ¿Qué te llevó a dejar Europa y venir a Sudamérica?
Krishna Black Eagle: Sentía que la industria musical europea estaba cambiando demasiado y que cada vez había menos espacio para desarrollar una identidad artística.
Amigos argentinos y uruguayos me hablaban constantemente de la pasión que existía aquí por la música. Finalmente decidí venir y fue una de las mejores decisiones de mi vida.
HR: ¿Qué fue lo primero que te sorprendió al llegar?
Krishna Black Eagle: La mañana siguiente a mi llegada, un mozo me preguntó si conocía música argentina. Le dije que no. Entonces me hizo escuchar a Pappo.
Recuerdo que quedé impresionado. Había algo muy auténtico en esa forma de tocar. Sin saberlo, ese desayuno terminó siendo mi puerta de entrada a la música argentina.
HR: Y poco después apareció Nelson Pombal.
Krishna Black Eagle: Por suerte. Walter Veras fue quien nos presentó y desde el primer momento sentí que había una conexión especial.
A lo largo de mi carrera trabajé con muchos productores talentosos, pero con Nelson ocurrió algo diferente. Entendió inmediatamente lo que yo estaba buscando. Comprendió mis influencias, mi manera de escribir y la dirección artística que quería seguir.
Muchas veces los productores intentan llevar al artista hacia otro lugar. Nelson hizo exactamente lo contrario: ayudó a potenciar lo que yo ya era.

Grabando con Nelson Pombal
HR: Has comparado esa relación con asociaciones históricas entre artistas y productores.
Krishna Black Eagle: Porque realmente lo siento así.
Cuando uno observa la historia de la música encuentra asociaciones fundamentales. Los Beatles tuvieron a George Martin. Michael Jackson tuvo a Quincy Jones.
No estoy diciendo que seamos iguales a ellos, por supuesto, pero sí entiendo ese mecanismo. Cuando artista y productor logran hablar el mismo idioma creativo, las canciones alcanzan otro nivel.
Con Nelson encontré exactamente eso. Muchas veces le mostraba una idea muy simple y él entendía inmediatamente hacia dónde debía crecer. Esa química fue fundamental para todos los discos que hicimos juntos.
HR: ¿Qué significó grabar en Argentina?
Krishna Black Eagle: Cambió una parte muy importante de mi carrera.
Aquí grabamos Cherokee Soul, Cherokee Shaman, The Myth of Cherokee Sun, Black Cherokee Legend y más recientemente Run With Me.
Lo más interesante fue la combinación entre mis raíces musicales y la sensibilidad de los músicos argentinos. Esa mezcla produjo algo muy especial.
Argentina dejó de ser simplemente un lugar donde grababa discos. Se convirtió en una parte esencial de mi vida artística.

Con Fernando Samalea
HR: ¿Qué encontraste en Argentina que ya no encontrabas en Europa?
Krishna Black Eagle: La pasión.
Cuando llegué sentí algo que me recordó a la época en la que había empezado a tocar. Había entusiasmo, curiosidad y una verdadera conexión emocional con la música.
Argentina me recordó algo que creía perdido.
HR: Después de todo lo vivido, ¿qué sigue motivándote?
Krishna Black Eagle: Exactamente lo mismo que cuando era adolescente y salí de un concierto de Hendrix convencido de que quería dedicar mi vida a esto.
La necesidad de expresarme. La necesidad de contar historias. La necesidad de crear algo que tenga significado.
Mientras conserve esa motivación voy a seguir haciendo música.

HR: ¿Y qué viene ahora?
Krishna Black Eagle: Estoy trabajando en Cherokee Rock, que se publicará el 24 de julio, apenas dos días antes de mi cumpleaños.
Es un disco que reúne muchas de las influencias que marcaron mi vida: rock, blues, soul, funk y la herencia cultural cherokee.
Después tengo previsto regresar a Argentina para presentarlo en vivo. Todavía estamos definiendo fechas porque también hay conciertos programados en Europa.
Y ya estoy pensando en el próximo paso. Junto a Nelson Pombal tenemos canciones para un nuevo proyecto que probablemente se llame Spirit. Será el séptimo capítulo de esta historia.
Después de tantos años sigo sintiendo la misma emoción cada vez que empiezo una canción nueva. Porque, al final de todo, la música siempre fue mi manera de entender el mundo y encontrar mi lugar en él.
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