mayo 31, 2026

«Hoy ser DJ y producir música están cada vez más conectados” Mateo Cosentino

10 minutos de lectura

Entrevista Luis Mojoli.

En el marco del PC MIDI Center Tour, una serie de jornadas dedicadas a la presentación de tecnología musical en distintas instituciones educativas, Recorplay visitó Escuela Sónica durante una de las clínicas realizadas junto a Arturia, la histórica marca francesa especializada en sintetizadores, controladores y software de producción musical. La actividad reunió a estudiantes, productores, DJs y músicos en una jornada donde pudieron probar equipos, interactuar con instrumentos y conocer de cerca nuevas herramientas de producción. Pero más allá de la exhibición tecnológica, el encuentro dejó en evidencia algo más profundo: la necesidad de acercar el hardware profesional y el conocimiento técnico real a las nuevas generaciones de productores. En ese contexto conversamos con Mateo Cosentino, director de Escuela Sónica, sobre la transformación de la enseñanza en música electrónica, la evolución tecnológica, el rol de los estudios de grabación y la historia familiar detrás de uno de los espacios pioneros de formación electrónica en Latinoamérica. Nieto de Iván René Cosentino e hijo de Javier Cosentino, fundador de la institución, Mateo lleva adelante una nueva etapa de Escuela Sónica, combinando formación, producción, hardware, software y nuevas tecnologías vinculadas a la inteligencia artificial. Antes de hablar de Escuela Sónica, hay una historia familiar muy fuerte ligada a la música y al estudio de grabación.

La Familia Cosentino a pleno, en el estudio.

¿Cómo arranca todo?

– Mi abuelo, Iván René Cosentino, no vivía en Buenos Aires. Venía de Totoras, un pueblo cerca de Rosario, en Santa Fe. En la familia había una tradición más vinculada a la medicina y a la química. De hecho, él era muy bueno con la química, pero no quería dedicarse a eso: quería dedicarse a la música. Hay una carta escrita a mano que todavía conserva mi abuela, donde él le explica a su padre por qué quería dedicarse a la música. Le argumentaba cómo pensaba insertarse en la industria y cerraba diciendo que, si no funcionaba, volvía, estudiaba química y hacía de cuenta que nada había pasado. Esa carta marca bastante el origen de todo.

Tu abuelo no sólo estuvo ligado a los estudios, también tuvo una relación amplia con la música.

– Sí, estuvo en muchos lugares. Fue crítico para Clarín, trabajó con obras musicales y ocupó cargos vinculados a la música que hoy prácticamente ya no existen. También viajó mucho. En la familia siempre contamos que viajó a China en los años 60 o 70 y llegó a conocer a Mao. Además, tuvo estudios de grabación. Primero uno en el centro, con socios, que fue de los primeros estudios importantes de la Argentina. Después vendieron ese espacio y él armó otro desde cero en los años 90. Compró esta casa y la remodeló para convertirla en estudio.

El estudio quedó muy asociado a la música clásica.

– Sí, siempre se lo identificó mucho con la música clásica. Había una relación fuerte con el Teatro Colón y con artistas de ese mundo. Por ejemplo; Marta Argerich grabó acá en una compilación de varias obras. Tenemos una foto de ella con mi abuelo y con todo el equipo de trabajo. Pero también se grabó mucha música popular argentina y folclore. Una de las últimas cosas grandes que hizo mi abuelo fue un trabajo para Cultura, en el marco del Bicentenario, viajando al norte argentino para registrar instrumentos autóctonos y músicas de pueblos originarios.

La Gran Martha Argerich, en su trabajo en el estudio.

¿Cuándo aparece Escuela Sónica?

– La escuela la fundó mi padre, Javier Cosentino, en 2001. La primera clase fue en marzo de 2002. Imaginate el contexto: Argentina estaba en una situación muy complicada y él tuvo la idea de abrir una escuela de música electrónica. En ese momento existían DJs, productores y gente que enseñaba, pero no había en Latinoamérica una institución seria dedicada específicamente a esto. Me refiero a un espacio con programas de estudio, carreras, cursos, docentes y una estructura de lunes a viernes. Por eso Sónica fue la primera escuela de música electrónica de Latinoamérica.

Imágenes del PC Midi Center Tour en Sónica.

¿Costó instalar la idea?

– Muchísimo. Los primeros dos años había que explicarle a la gente qué era una escuela de música electrónica. Pero después creció mucho, en paralelo al crecimiento de la música electrónica local. De alguna manera, la escuela agarró todo ese arranque de la escena y hoy ya pasaron varias generaciones por acá.

¿Qué fue lo que más cambió en la formación desde 2001 hasta hoy?

– Lo que más cambió fue la tecnología. La música sigue teniendo bases similares: ritmo, armonía, melodía, composición, arreglo, mezcla. Eso no cambia tanto. Lo que cambió por completo fue la manera de hacer música. En 2001 las computadoras todavía eran muy limitadas para producir. El hardware tenía un peso enorme. Hoy una computadora, e incluso un celular, tienen capacidad suficiente para hacer una canción con calidad profesional. Pero justamente por eso, el diferencial volvió a estar en otro lado: en el tacto, en el hardware, en el sintetizador, en el controlador y en cómo interactuás físicamente con la música. Hoy el productor necesita asesoramiento real para equipar su estudio. Ya no alcanza con bajar software. Y ahí es muy importante contar con empresas especializadas que entiendan el lenguaje del productor y no solamente vendan cajas.

Contacto con la tecnología, acercar al alumno a los fierros.

Después del fallecimiento de tu abuelo, el estudio pasó por distintas etapas. ¿Cómo fue esa transición?

– Hubo un período familiar en el que no estaba claro qué hacer con el estudio. Entonces se alquiló en algunas ocasiones a gente que tenía clientes, pero no tenía un espacio de estas características. Pasaron varios ingenieros y productores. Después el estudio quedó un tiempo sin utilizarse demasiado. Yo me hice cargo de la escuela durante la pandemia y, cuando el estudio se liberó, también me metí de lleno acá. Pero con otro concepto.

¿Cuál fue ese nuevo concepto?

– Acá ya se había vendido la consola grande, entonces dejó de ser un estudio tradicional con control room, sala, micrófonos y un ingeniero manejando todo desde la consola. Pasó a ser más un espacio de producción y creación. Hoy está reconvertido, lleno de instrumentos, sintetizadores y herramientas modernas. La sala grande funciona como un espacio de usos múltiples: damos clases, hacemos encuentros, charlas gratuitas, clínicas con marcas, actividades con artistas internacionales y también funciona como sala de ensayo o de producción.

La gran sala del viejo estudio, ahora en el Tour de PC Midi Center.

La jornada junto a PC MIDI Center y Arturia mostró una integración muy fuerte. ¿Por qué decidieron aliarse con ellos para este Tour?

– Sí, totalmente. Nosotros tenemos vínculo con el medio, pero lo que nos pasa con PC MIDI Center es que compartimos la misma filosofía: no ven la tecnología musical como una simple mercancía. Para Sónica es clave que el alumno no sólo aprenda teoría, sino que use las herramientas con las que hoy realmente se trabaja en la industria global. En este encuentro con PC MIDI Center y Arturia, los chicos se volvieron locos probando equipos, sintetizadores y controladores que muchas veces solamente habían visto en videos o en redes. Una cosa es ver un sintetizador en YouTube y otra muy distinta es tenerlo adelante, perillearlo y entender realmente cómo funciona el diseño sonoro. Ahí aparece otra relación con la música. Hoy el mercado cambió mucho. El productor necesita asesoramiento especializado, soporte técnico y alguien que realmente entienda cómo trabaja un estudio moderno. Que una empresa argentina se mueva con esa mentalidad y además baje a las escuelas a generar comunidad, para nosotros es súper valioso.

¿Y qué respuesta viste en los alumnos durante la jornada?

– Locura total. Estuvieron todos probando equipos, haciendo preguntas, comparando workflows y entendiendo cómo funcionan herramientas que hoy son estándar en estudios y escenarios de todo el mundo. Eso también tiene algo inspirador. Hay chicos que quizás nunca habían tenido adelante un sintetizador de este nivel o un controlador profesional. Que puedan tocarlo, escucharlo y entenderlo cambia completamente la experiencia.Ver un equipo en YouTube está bien. Tenerlo adelante y poder probarlo es otra cosa.

¿Cuál es tu formación?

– Estudié Ingeniería en Sonido en la UNTREF. Me faltaban muy pocas materias para recibirme, pero me agarró la pandemia justo cuando tenía que hacer materias prácticas que implicaban entregar equipos físicos. Después me metí de lleno en la escuela y en el estudio.

Alumnos en pleno testeo de los Arturia.

¿Cómo está organizada hoy la escuela?

– La escuela tiene dos grandes ejes: DJ y producción. Son áreas distintas, pero cada vez están más conectadas. Hoy ser DJ sin producir música es cada vez más difícil, y ser productor sin tocar o pasar música en vivo también es complicado desde lo profesional. En DJ tenemos formaciones cortas de tres meses y también recorridos de un año. En producción, la formación va de uno a tres años. Producción en dos meses es muy difícil, porque primero tenés que aprender la herramienta y después recién podés volcar tus ideas musicales.

¿Qué materias forman parte de la carrera de producción?

– En producción trabajamos con composición, mezcla, arreglo, diseño sonoro, teoría musical, mastering, music business y estilos, entre otras áreas. La formación larga tiene alrededor de doce materias distribuidas en dos años.

¿Cómo elegís a los docentes?

– Ahí hay una diferencia entre la etapa de mi padre y la mía. Mi padre trabajaba con menos docentes, pero con un nivel académico muy alto. Yo intento mantener ese nivel, pero sumando más docentes y, sobre todo, docentes que estén en plena actividad profesional. Para mí eso es indispensable. Hoy, para ser docente en Sónica, tenés que estar activo en la escena. No por una cuestión marketinera, sino porque cuando estás adentro del medio tenés otro feedback, otra experiencia y otra conexión con lo que realmente está pasando.

¿Qué le aporta eso al alumno?

– Muchísimo. El alumno no sólo aprende de alguien que sabe, sino de alguien que está trabajando. Puede cruzarse con artistas, productores, DJs, gente que está girando, tocando, produciendo o trabajando con otros artistas. Eso genera una experiencia muy distinta.También tiene sus complicaciones, porque son docentes con agendas reales. A veces aparece una gira, una fecha internacional o un viaje. Pero lo manejamos. Si alguna clase debe ser reemplazada, se reemplaza con otro docente del equipo. Nunca nos pasó que un docente desaparezca durante todo un módulo.

También vienen realizando encuentros con artistas y productores internacionales.

– Sí. Han venido muchísimos artistas de música electrónica. En el último tiempo estuvieron Fabio Florido, Perc, Agents Of Time, Rafael Cerato y varios más. Para nosotros es importante que los alumnos puedan tener contacto directo con gente que realmente está trabajando y girando por el mundo. Eso genera otra motivación y otra perspectiva.

Instrumentos tradicionales y toda la tecnología.

¿Sentís que hoy la competencia de una escuela como Sónica no está tanto en otras instituciones, sino en la enseñanza particular?

– Sí. Si me preguntás cuál es la principal competencia, no te diría otra escuela. Te diría la gente que enseña por su cuenta. Hay muchos DJs y productores que dan clases particulares, y eso es lógico: si a alguien le va bien, naturalmente hay gente que quiere estudiar con esa persona. Pero lo que tiene una escuela es otra cosa. Es el entorno, la generación, el cruce con otros alumnos, docentes, artistas y profesionales. Nosotros les ofrecemos a los alumnos la posibilidad de venir todos los días y estar en contacto con gente que está dentro de la industria. Eso, presencialmente, tiene un valor enorme.

También trabajan online?

– Sí, tenemos muchos alumnos online, porque no todos viven en Buenos Aires. Pero la presencialidad tiene algo muy fuerte: salís al patio y tal vez te cruzás con el artista que fuiste a ver el fin de semana. Eso también forma parte de la experiencia.

En definitiva, Escuela Sónica funciona como escuela, estudio y punto de encuentro.

– Exactamente. Es un espacio de formación, pero también de producción, de intercambio y de conexión con la escena. Esa es la idea que seguimos sosteniendo. EL COMPROMISO CON LA EVOLUCIÓN MUSICAL.

Desde PC MIDI Center, el objetivo del Tour no es solamente exhibir tecnología, sino acercar a productores, DJs y músicos argentinos a herramientas utilizadas en la escena internacional. A través de encuentros junto a instituciones como Escuela Sónica y marcas líderes como Arturia, el PC MIDI Center Tour busca generar experiencias reales de interacción con hardware profesional, asesoramiento técnico especializado y formación aplicada.

La iniciativa continuará recorriendo distintos espacios educativos y culturales vinculados a la producción musical y al desarrollo de nuevas tecnologías de audio en Argentina.

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